hoy me siento la persona menos querida del planeta, la más infeliz y la más estúpida. estúpida por creer que todavía me puedo salvar de morir hostiada por una palabra de cuatro letras. infeliz por descubrir que en este sitio no solo no soy bienvenida, sino que soy una extraña. y la menos querida por darme cuenta tarde de que vuestras indirectas no son tan solo otras que las que noche a noche hagan que me quiera morir.